A quién pueda interesar con respecto al tema de las “tapas”…

Así veo a los 23…
21 mayo, 2016
Mostrar Todo

Podré estar distante pero jamás ausente. Y es que es inevitable conservar la calma cuando ni siquiera sabes con certeza en manos de quiénes está el periodismo deportivo en Venezuela. Nada ha cambiado desde mi días en San Martín, unos en los que de vez en cuando y de cuando en vez te decían: “El fútbol no vende”. Eran los mismos que te decían: “De Farías no se habla, mucho menos de Esquivel” (lamento haber sido tan inocente y manipulable), y eran los mismos que nos vendieron por doquier la idea de que el béisbol es el deporte número uno en la tierra de Bolívar. Todavía me pregunto si tales aseveraciones contaban (o cuentan) con un aval estadístico que apoye ese mito popular que nos han metido por los ojos desde el 41.

Hace un par de años escuchaba con detenimiento al popular “Rafa” Santana en una entrevista concedida a Tony Carrasco en su programa Entrevistas con el Deporte. “Mira lo que ha logrado el futbolista venezolano sin infraestructura. ¡Imagina lo que lograría si contara con infraestructura!”, comentó. Ese ejercicio al que me expuso el veterano de mil batallas del balompié criollo me marcó para siempre. Y es que hubo un momento en el que considerábamos una gesta el que un venezolano diera el salto al fútbol internacional, sobre todo al europeo.

Para algunos directores y editores de medios impresos en mi país lo de Alejandro Guerra y Tomás Rincón no fue lo suficientemente relevante como para que engalanara la tapa de los diarios que manejan. Tal vez es porque no entienden lo que expuse arriba o es porque a ellos, simplemente, no les interesa el fútbol. ¡Oooops… se me olvidaba! ¡Para ellos el fútbol no vende! ¡Pero es que no se trata de fútbol! ¡Se trata de LOGROS! Se trata de ver los éxitos que han cosechado dos compatriotas que se formaron en un fútbol deficiente y que hoy día, a contra pronóstico de muchos, ya son parte de la élite del DEPORTE REY (que no se les olvide). Es inaudito que el debut de Félix Hernández (ni él pudo salvar a Magallanes de la eliminación) y la lucha por ser el lanzador del año estén por encima de la designación de Alejandro Guerra como mejor jugador de la Copa Libertadores (el torneo de clubes más prestigioso de América) y del fichaje de Tomás Rincón con la Juventus (el club más grande de Italia y uno de los más grandes del mundo). El problema de ustedes, directores y editores, es que lo enfocaron como dos noticias futbolísticas. No tuvieron ni una pizca de capacidad para asumir que era algo más que fútbol.

A lo lejos pareciera que algunos pretenden minimizar los éxitos de nuestros futbolistas escudándose en ese absurdo de que “el béisbol es lo que vende”. Recuerdo con grata alegría la tapa dedicada a Miguel Cabrera en 2014 cuando pactó ese multimillonario contrato con los Tigres de Detroit, o aquellas que les dedicaron al pequeño gigante José Altuve cuando fue el rey del madero en la Americana ese mismo año. ¿Por qué no otorgarle la misma relevancia a nuestros futbolistas? ¿Es que acaso sus logros merecen un trato distinto? ¿Lo alcanzado por Guerra y Rincón dista de lo hecho por Cabrera y Altuve? ¡Evidentemente no! ¡Merecen el mismo trato! Al fin y al cabo son deportistas que, como ellos y muchos otros, vinieron de abajo, surgieron en sus respectivas disciplinas pese a la adversidad y hoy día sirven de ejemplo para muchos de los venezolanos que se paran cada mañana y caminan al kiosco para comprar el diario que ustedes, directores y editores, comandan, y lo devoran junto a una arepa y un cafecito. Esos paisanos que día a día buscan un motivo para creer que sí se puede crecer en un país donde muchos han visto cómo sus sueños y esperanzas se desvanecen día a día.

Trato de buscar en la memoria de mis años universitarios, y vaya que fueron muchos y no precisamente por bruto o flojo, alguna clase, cátedra o profesor afirmando con vehemencia que en el periodismo prevalece la venta de ejemplares por encima de la verdad. Ya lo dijo Denzel Washington hace poco: “Si no lees los periódicos no estás informado. Si los lees estás mal informado. ¿Cuál es el efecto de tener demasiada información? Uno de los efectos es la necesidad de ser primero aunque no sea verdad. ¿Entonces cuál es la responsabilidad que todos tienen? Contar LA VERDAD. No sólo ser los primeros sino contar la verdad. En nuestra sociedad ahora todo es cuestión de ser el primero. No nos importa quién sale herido o a quién destruimos. No nos importa si es verdad. Sólo dilo y VÉNDELO”. Chapó para el señor Creasy.