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El cónclave entre la Federación Venezolana de Fútbol y el Seleccionador Nacional Noel Sanvicente celebrado hoy arrojó un único resultado: la renovación del oriundo de San Félix. Algunos dirán que no se puede hablar de renovación cuando su contrato aún no concluye. ¿Y es que acaso las renovaciones en estos temas se refieren única y exclusivamente a una estampa contractual? No.

Los resultados hasta ahora cosechados por “Chita” en las Eliminatorias sepultaban su continuidad y más después de la bochornosa presentación frente a Ecuador en su Guayana natal. En condiciones normales, su renuncia era la salida más idónea y convincente para todas las partes. Sucede que Venezuela no se ha caracterizado por ser un país normal y ni siquiera el deporte rey escapa de ello.

Con el peor registro de Venezuela en más de dos décadas de Eliminatorias Sudamericanas, Noel Sanvicente fue ratificado hoy como capitán de un buque Vinotinto que luce a la deriva. Pero vaya que hay que decirlo: es una ratificación obligada considerando las circunstancias económicas que se viven en el PH de la Torre Mega II. Aparte seamos honestos: ¿cuándo fue la última vez que la FVF despidió a un Seleccionador Nacional? “Chita” no sería la excepción.

A diferencia de otros procesos, el ex Zamora FC lo tuvo todo para superar a sus antecesores: muy buena prensa, el apoyo de la hinchada, un cambio en el calendario de la CONMEBOL que trajo consigo debutar en casa y ante el mejor rival posible, el jugar en el CTE Cachamay en el horario que él consideraba ideal para sacarle ventaja a los rivales, entre otras tantas cosas. Era el “candidato del pueblo” o al menos así lo llamaban, sin mencionar el asunto de los US$ 5.000.000 que, por supuesto, no me consta. ¿Conclusión? Lo tuvo todo a la mano. ¿Resultados? Negativos en todo sentido, tanto en forma como fondo.

Hoy, y tras el espaldarazo de Laureano González, Sanvicente se enfrenta al reto más complejo de su carrera. Uno que supera con creces la crisis que vivió con Philip Valentiner en el Caracas FC o aquella que lo llevó a toparse con las deudas de fútbol venezolano en el extinto Real ESPPOR Club. Noel debe recuperar la confianza de la hinchada, una que lo pedía a gritos y que hoy lo quiere echar por la misma vía, debe convencer a la prensa de que puede sacar a Venezuela de esta crisis de resultados con resultados, fórmula a la que apelaron sus antecesores, cada uno con sus formas, y debe cautivar nuevamente a algunos directivos del fútbol criollo que piden su cabeza. Hoy, el DT más ganador del fútbol venezolano perdió todos los beneficios que en otrora lo acompañaban y su objetivo es recuperarlos.

Pero más allá de hinchas, periodistas o directivos, “Chita” debe recuperar la confianza de sus más grandes aliados: los jugadores. ¿Cómo? Es cosa de él. Pero algo sí puedo garantizar: con gritos, soberbia, altanerías y dictadura no lo va a conseguir. Las fórmulas que le valieron el éxito en el patio no sirven fuera de él. No con estos tipos a los que expuso en esa irresponsable intervención en Cachamay. Créanme algo: a los Rosales, Vizcarrondo, Amorebieta, Rincón y Rondón no los puedes vilipendiar. Lo intentó con Arango y ya sabemos qué fue lo que pasó.

El camino a Rusia 2018 está hipotecado y la meta ahora es pensar en Qatar 2022. Noel debe asumir esta realidad y empezar a trabajar en pro ella. Hace dos meses, cuando empezó esta crisis de la cual jamás dudé, escribí que el mejor aliado del DT era apostar a la renovación de jugadores, una que tuvo que llegar mucho antes. Hoy, las condiciones están dadas para que dicha renovación se dé y con ella Sanvicente contará con el argumento perfecto para defenderse ante los resultados negativos que están por venir.

Hoy, “Chita” no sólo vio cómo se le renovó la confianza sino que también se aferró con más fuerza al puesto, uno que ocupará hasta que concluyan las eliminatorias para Rusia 2018.